Museo Thyssen-Bornemisza

El último maestro: Hubert de Givenchy en el Museo Thyssen.

La moda ha entrado en el Museo Thyssen y lo ha hecho por la puerta grande con la exposición dedicada a Hubert de Givenchy, que vestirá el museo con las creaciones del maestro de la Alta Costura hasta el próximo 18 de Enero.

Las creaciones de Givenchy forman parte de las colecciones de museos de moda de todo el mundo y a comienzos de los años noventa instituciones como el FIT de Nueva York o el Museo Galliera de Nueva York le dedicaron exposiciones antes de su retirada en 1996, pero esta es la primera vez que un museo no especializado en indumentaria le dedica una muestra a toda su carrera. Este proyecto llega casi diez años después de su ultimo desfile y según ha explicado el mismo Givenchy, el hecho de que la exposición tenga lugar en España y en el Museo Thyssen (cuya colección como experto en arte conoce bien) hizo que la propuesta fuera imposible de rechazar.

givenchy rtve

Hubert de Givenchy en las salas de la exposición. Fotografía: http://www.rtve.es

Según Eloy Martínez de la Pera, comisario de la muestra, no se trata de una retrospectiva  más de su carrera sino “una visión de lo que Givenchy entiende por belleza”. El  valor añadido de esta exposición radica en que el mismo diseñador se ha implicado totalmente en todo el proceso: ha bocetado los modelos expuestos,los textos de las salas son suyos y ha supervisado hasta el último detalle de los modelos y maniquíes, encargándose él mismo de los accesorios. No podía ser de otra manera dada la importancia que el modista ha dado siempre a ese aspecto de su trabajo: en sus desfiles presentaba sus modelos con todos los accesorios y adornos que consideraba adecuados, ocupándose incluso del peinado que le iba mejor a cada vestido.

Hubert de Givenchy supervisando el montaje de la exposición junto a Igor Uría, conservador del Museo Cristóbal Balenciaga.

Hubert de Givenchy supervisando el montaje de la exposición junto a Igor Uría, conservador del Museo Cristóbal Balenciaga. Foto: Facebook Museo Thyssen

Detalle de los zapatos de los maniquíes: un acierto total.

Boceto de Givenchy de uno de sus modelos de la colección Invierno 1992. Imagen: Museo Thyssen- Bornemisza.

Detalle de los zapatos de los maniquíes: un acierto total.

Detalle del calzado de los maniquíes.

La exposición es un homenaje más que merecido a un maestro de la costura que se ha hecho un hueco en la historia de la moda basándose en la elegancia sin artificios,  la búsqueda de la perfección y adelantándose en muchas ocasiones a su época. Tal y como explicó Lorenzo Caprile en una conferencia organizada por los Amigos del Museo Thyssen, la carrera de Givenchy no será recordada por presentar en sus colecciones grandes hitos (a excepción de algunas creaciones y la propuesta de siluetas novedosas) sino por crear un estilo propio. Un “estilo Givenchy” fácilmente reconocible por sus lineas limpias,tejidos de calidad y la maestría en el manejo del color, desde el negro hasta los colores más vibrantes.

Publicación de moda de 1957 con ilustraciones de las siluetas propuestas por Balenciaga (derecha) y Givenchy (izquierda), como el abrigo “en oeuf” que se puede ver en la exposición.

DSCN0171

Sorprende recorrer la exposición, compuesta por creaciones desde los años 50 a los 90,  y apreciar que los modelos de Givenchy son actuales a pesar de haber sido diseñados hace décadas. Ésto se debe al equilibrio de sus creaciones, un equilibrio que contrasta con la imagen de enfant terrible que tuvo en su época a pesar de que hoy se le considera un diseñador más bien clásico.

Hubert de Givenchy tuvo un punto rompedor que abrió camino en mucho aspectos en la industria de la moda y que fue clave para el éxito de su maison. Creó un prêt-à-porter de lujo, un concepto que ya puso en marcha con gran éxito estando al frente de la boutique de Elsa Schiaparelli y que se basaba en colecciones realizadas en tejidos de calidad pero menos costosos como el popelín y prendas fácilmente combinables entre sí, su famosa línea separates. También utilizó materiales de lujo y otros más novedosos como el plástico o el metal, pero sin pretender ser rabiosamente futurista como Courrèges o Rabanne. Givenchy utilizaba estos elementos para realizar originales bordados sobre trajes de corte clásico, dándole un toque de modernidad a la elegancia sencilla y sofisticada que caracteriza sus prendas.

DSCN0212

Vestido de novia con cuerpo en organza bordado con pailletes, piel dorada y plástico. Colección Invierno 1992

Esta exposición es un homenaje a Givenchy, a todo aquello que le ha inspirado en su trabajo y a todas las personas que han formado parte, de alguna manera, de su maison. Y es que la muestra está llena de nombres propios; nombres que forman parte de la historia del cine, de la moda, de la cultura del s. XX y de la biografía del diseñador.

En el recorrido por las ocho salas se siente la presencia de dos grandes figuras de la alta costura, Yves Saint Laurent y Cristóbal Balenciaga. En las creaciones de Givenchy se aprecia claramente la influencia de Yves Saint Laurent partir de los años 70, tras la retirada de Balenciaga, pero como él mismo reconoce (siempre con palabras de admiración) su maestro e ideal a seguir fue el diseñador vasco.

Hubert de Givenchy admira a Balenciaga desde que siendo un niño descubrió en una revista de modas la primera colección que presentó en París en 1937: tenía sólo diez años y no podía imaginarse que el mito de la costura parisina le apoyaría en su carrera y se convertiría en un gran amigo.De él tomó  la sencillez (que no simplicidad) en la ropa de día y el romanticismo en los trajes de noche, así como la maestría en el manejo de los tejidos y el color negro.

“Como en la pintura o la escultura, todos tienen su maestro. Balenciaga fue el mio”

                                                                                                  Hubert de Givenchy.

Santa Casilda de Zurbarán a.1630-35. Colección Museo Thyssen

Santa Casilda de Zurbarán (a.1630-35) Colección Museo Thyssen

Givenchy aprendió del maestro de Guetaria el manejo de los volúmenes y la riqueza de los tejidos. Estas características se aprecian en el vestido de la “Santa Casilda” de Zurbarán (c.1630), obra perteneciente a la colección del Museo Thyssen y que sirvió de inspiración para uno de los vestidos más famosos de Balenciaga.

La primera sala de la exposición es un recuerdo lleno de agradecimiento a una persona y una prenda fundamentales en los inicios de la casa Givenchy: Bettina Graziani. A ella, una de las modelos más famosas de París y relaciones públicas de la maison, se debe gran parte del éxito del primer desfile de Givenchy que tuvo lugar en 1952 tras dejar la casa de costura de Elsa Schiaparelli. Bettina consiguió que la prensa acudiera en masa al desfile y que las mejores modelos de la época lucieran en la pasarela la primera colección de un jovencísimo, que no desconocido, Hubert de Givenchy.

hubert-de-givenchy-adjusts-the-skirt-of-one-of-his-designs-on-bettina-for-his-first-spring-collection-photo-by-nat-farbman-feb-1952 bettina-models-givenchys-shantung-dress-with-short-tweed-jacket-at-his-press-show-

Imágenes de la preparación de la colección y el primer desfile de Givenchy en 1952. A la izquierda el diseñador durante las pruebas con Bettina y a la derecha la modelo desfilando.Fotografías: Life Magazine.

La colección tuvo una acogida espectacular por su frescura y la propuesta de prendas fácilmente combinables (su línea Separates) siendo la pieza estrella de la colección la blusa Bettina, bautizada así en honor a la modelo y amiga del diseñador. A sus 25 años,Givenchy conquistó París con una “simple” blusa blanca.

DSCN0562

Hubert de Givenchy y Bettina tras el desfile

Blusa Bettina junto a una footgrafia de la epoca y l ailustracion realizada por Rene Gruau

Conjunto formado por una falda de gabardina y la blusa Bettina, realizada en algodón blanco y mangas de volantes con encaje inglés. Esta prenda abrió el primer desfile de Givenchy y se vendieron cientos de ejemplares de ella.

Sería impensable organizar una exposición sobre Givenchy y no darle un lugar destacado a  Audrey Hepburn. No es posible abordar  la figura de uno y otro por separado desde aquel feliz encuentro entre el diseñador y la actriz en 1952, cuando una desconocida Miss Hepburn acudió al taller de Givenchy en busca del vestuario para su película Sabrina. La relación profesional se convirtió en una sincera y estrecha amistad, siendo la actriz una pieza fundamental en la carrera y en la vida de Givenchy. Las anécdotas que cuentan las personas allegadas y el propio Givenchy dan testimonio del inmenso cariño y admiración (personal y profesional) que se profesaban, por lo que la visita a la sala dedicada a Audrey Hepburn es especialmente emotiva.

??????????????               givenchy audrey ille saint louis by sergio strizzi

En la imagen de la izquierda,  Givenchy y Audrey Hepburn durante unas pruebas de vestuario en 1957 y a la derecha fotografiados en París por Sergio Strizzi a.1979

Ella fue algo más que su musa, juntos crearon un estilo acorde al ideal de elegancia de ambos que queda perfectamente reflejado en la exposición. Los modelos de Givenchy que se han grabado en nuestra memoria son aquellos que creó para Audrey Hepburn, ya fuera para la gran pantalla o para su guardarropa personal. Desde Sabrina, Audrey contó con Givenchy para el vestuario de sus películas (a no ser que las sofisticadas creaciones del modista fueran inadecuadas por exigencias del guion) y en su vida privada también, haciéndole una media de doce encargos por temporada.

Breakfast-at-Tiffany-s-breakfast-at-tiffanys-givenchy

AudreyDET2_PEQ

En la exposición se puede ver una de las tres copias del famoso vestido columna de “Desayuno con diamantes” (a.1961) Una de ellas, probablemente la que se usó en la película, fue donada por Givenchy al Museo del Traje de Madrid en 2006, otra fue subastada con fines benéficos y adquirida por Bernard Arnault y el hijo de la actriz, Sean Ferrer, es el propietario de la tercera y última copia.

                                                   DSCN0112

Vestido de cocktail en encaje negro que Audrey Hepburn lució en la película “Cómo robar un millón”. El antifaz de encaje fue una idea de Audrey Hepburn y aunque en un principio no convenció mucho a Givenchy, el diseñador reconoció que era todo un acierto.

DSCN0118

Espectacular vestido con cuerpo de plumas y fajín de lentejuelas de la colección de alta costura Invierno 1988/89 con el que Audrey Hepburn entregó un premio a su amigo Richard Avedon.

La naturaleza es una de las pasiones que compartían Audrey y Givenchy, ambos adoraban las flores y cuidaban con mimo sus jardines. También es una de las fuentes de inspiración del diseñador y se ha querido destacar en la exposición convirtiendo una de las salas en un delicado bouquet de flores salpicado de originales vestidos de novia. Muchas mujeres confiaron en Givenchy para crear el traje mas importante de su vida y es que la fidelidad a la maison es una de las características de sus clientas.

??????????

El diseñador se muestra agradecido con todas esas mujeres que durante 44 años acudieron a su taller  y que hicieron de su casa de modas un éxito. Mujeres anónimas o mundialmente famosas, muchas de ellas eran viejas conocidas de su época en el taller de alta costura de Schiaparelli (como la duquesa de Windsor o  Marisa Berenson) mientras que otras acudieron al taller de Givenchy de la mano de Balenciaga cuando este se retiró y le indicó a sus mejores clientas dónde debían vestirse a partir de ese momento.

DSCN0091     JackyDET

Izquierda: Vestido en organza estampada diseñado por Givenchy en 1966. Derecha: Vestido y abrigo en satén con cuerpo bordado que Jackie Keneddy lució en su viaje oficial a Francia en 1961.

El éxito de su taller  llenó de felicidad al propio Hubert pero también a sus seres queridos, de quienes recibió el apoyo en su deseo de dedicarse a la moda desde que era un niño. Según Eloy Martínez de la Pera, la exposición es también un homenaje a su familia, que le enseño a apreciar la belleza en el arte y en la indumentaria.

Hubert de Givenchy creció rodeado de arte y hoy día es un gran coleccionista de obras del s.XVII, s.XVIII y XX.  Fotografía: conjunto de lamé dorado diseñado por Givenchy en 1990 rodeado de obras de arte y antigüedades en la casa parisina del diseñador. 

Esta pasión de Givenchy por el arte ha hecho que algunas de sus creaciones dejen entrever su gusto por la pintura o las artes decorativas. Ya en los años 40, cuando trabajaba con Jacques Fath, acudía a museos, exposiciones y bibliotecas en busca de inspiración para sus creaciones y una vez al frente de su propia casa de modas dedicó algunas de sus colecciones a artistas como Rothko o De Stäel.

Como no podía ser de otra manera tratándose de una exposición en el Museo Thyssen, el propio Givenchy quiso que sus creaciones se mostraran acompañadas de algunas de las obras del museo para ilustrar la confluencia entre el arte y la moda en sus colecciones. Según explica Guillermo Solana, en este aspecto de la exposición ha tenido gran importancia el criterio de Philippe Venet, una persona fundamental en la vida y la carrera de Givenchy y también coleccionista. Según Venet las creaciones de Givenchy no reproducen literalmente obras de arte pero sí hay una inspiración común, tal y como ilustra la selección de obras de la colección Thyssen que se pueden ver en la exposición.

Vestido de noche realizado en tafetán (a.1971) y estampado inspirado en la obra de Joan Miró.

Vestido de noche realizado en tafetán (a.1971) y estampado inspirado en la obra de Joan Miró.

DSCN0135 DSCN0161

Algunos modelos de Givenchy comparten el colorido y geometría de los cuadros de Robert Delaunay  y Theo van Doesburg (izquierda) o Mark Rothko (derecha).

DSCN0174

La obra de Max Ernst “Treinta y tres muchachas salen a cazar la mariposa blanca” (a.1958) junto a un espectacular vestido de pedrería.

En los modelos expuestos podemos admirar el trabajo de las modistas y los maestros artesanos con los que Givenchy trabajó siempre y que hacen que sus creaciones parezcan autenticas joyas gracias a los bordados, los brocados, la pedrería… El diseñador reconoce su aportación al éxito de su maison, un reconocimiento más que merecido teniendo en cuenta que  la muestra se presenta como un homenaje al último maestro de la Alta Costura; el maestro de un oficio que lamentablemente está desapareciendo y con él muchas profesiones afines.

DSCN0062

Conjunto de noche en terciopelo negro con bordados de vinilo e hilo dorado.

El joven Hubert de Givenchy aprendió con Schiaparelli la importancia de los botones ya que la italiana hizo de estos elementos pequeñas obras de arte contando con verdaderos artistas para su diseño.

Detalle de un vestido de noche de la colección Invierno 1991 que simula un bolero con este bordado en lentejuelas, piedras de colores y coral.

Givenchy recuerda en su biografía algunos de los talleres con los que trabajo como los de madame Brossin de Méré.

“La moda forma parte de la vida. La vida cambia, las épocas cambian”

                                                                                                        Hubert de Givenchy

Esta exposición nos invita a reflexionar sobre cómo ha evolucionado la moda y es una oportunidad  para asomarse a un mundo que ya no existe, el de la alta costura tal y como la conoció Givenchy, y a la figura de un diseñador que ha vivido en primera persona buena parte de la Historia de la Moda.

Anuncios