Arte

Concierto en homenaje a Manuel de Falla en el Hotel Ritz.

El pasado 15 de abril el Hotel Ritz de Madrid ofreció un concierto en homenaje a Manuel de Falla coincidiendo con la fecha en la que el compositor estrenó en 1915 su obra El amor brujo.

Los asistentes disfrutamos de una velada musical en el Salón Real del Hotel Ritz de la mano de la mezzosoprano Anna Tonna y el pianista Jorge Robaina, que nos emocionaron con el mismo programa que Manuel de Falla interpretó durante el concierto inaugural de la Sociedad Nacional de Música, celebrado hace un siglo en la misma sala.

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Jorge Robaina durante el concierto celebrado en el Hotel Ritz. Fotografía: Twitter. 

Aquella noche de febrero de 1915 sonaron las Siete canciones populares que Manuel de Falla escribió en París, y además se estrenó la Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos, una pieza conmovedora. La letra de esta canción refleja el dolor de las madres que ven como sus hijos van a la guerra y esta relacionada con la I Guerra Mundial, el motivo que obligó al compositor a regresar a España y dejar la ciudad de París, donde se había instalado en 1907.

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Letra de la “Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos” extraída del programa del concierto de la Sociedad Nacional de Música celebrado en el Hotel Ritz el 8 de Febrero de 1915.

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Manuel de Falla en 1915. Imagen: www.manueldefalla.com

Una vez de vuelta en España, Manuel de Falla vivió un año clave en su carrera y en su vida, ya que en 1915 recibió un homenaje en el Ateneo de Madrid y estrenó en el Teatro Lara la que se considera su gran obra, El amor brujo. En el concierto ofrecido por el Hotel Ritz no faltó una selección de piezas de esta composición, cuya versión para concierto se estrenó en el mismo lugar en 1916, y se completó el programa con la Suite Bergamasque de Claude Debussy, amigo de Manuel de Falla. El famoso compositor francés manifestó en sus obras una fascinación por España, especialmente por Granada, en la que la relación de amistad con el compositor gaditano tuvo mucho que ver. Debussy nunca estuvo en España, pero la relación con los compositores españoles afincados en Paris, como Falla o Albéniz, y las fotografías y obras literarias ambientadas en la Alhambra le bastaron para inspirarse en el aspecto más romántico de nuestra cultura.

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Miguel Salvador, Joaquín Turina, Manuel de Falla y Luisa Vela tras el homenaje a Falla y Turina celebrado en el Ateneo de Madrid el 15 de enero de 1915. Imagen: www.manueldefalla.com

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Claude Debussy. Imagen: www.manueldefalla.com

Tras el concierto, el restaurante del Hotel Ritz ofreció un menú de inspiración gaditana en homenaje a la ciudad natal de Manuel de Falla, elaborado por el chef Jorge González. Una experiencia gastronómica que sin duda habría sido del gusto del compositor, ya que al parecer tenía gran interés por el noble arte de los fogones. Al finalizar el concierto, la sobrina nieta del compositor comentó en una conversación con el periodista Andrés Galisteo, autor del blog Cheap & Chic Madrid, que en el archivo Manuel de Falla se conservan los menús de algunos restaurantes que guardó el compositor. Además, no hay que pasar por alto que el restaurante del Hotel Ritz está ubicado en el Salón Goya, un artista muy apreciado por Manuel de Falla. El compositor compartía su admiración por Goya con dos personajes fundamentales en su carrera y en la cultura en la España de las primeras décadas del sXX : Sergei Diaghilev e Ignacio Zuloaga.

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Postal enviada por Manuel de Falla a Diaghilev en octubre de 1918 que reproduce la obra de Goya “El Pelele” y en la que escribe una melodía de “El Sombrero de Tres Picos”. Imagen: www.manueldefalla.com

Serghei Diaghilev se estableció en España con su compañía de los Ballets Russes durante la I Guerra Mundial y tuvo ocasión de visitar varias veces el Museo del Prado, donde quedó maravillado por la obra de Goya y Velázquez. El empresario ruso y Manuel de Falla se conocieron en Madrid en 1916 y, además de viajar por diferentes ciudades españolas, trabajaron juntos en la obra El Sombrero de Tres Picos. Este espectáculo, de marcado aire goyesco, se estrenó en Londres en 1919 con música de Manuel de Falla y vestuario de Picasso.

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Vestuario creado por Picasso para “El Sombrero de Tres Picos”. Imágenes: Museo Picasso de París.

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La compañía de los Ballets Russes en el Patio de los Leones de la Alhambra en 1918. Fotografía atribuida a Joaquín Turina. Imagen: www.manueldefalla.com

Manuel de Falla con Léonide Massine en el Patio de los Leones de la Alhambra de Granada. Junio de 1916. Primer documento gráfico de la presencia de Falla en Granada

Manuel de Falla con Léonide Massine, coreógrafo de los Ballets Russes, en el Patio de los Leones de la Alhambra de Granada (a.1916). Imagen: www.manueldefalla.com

En el caso de Ignacio Zuloaga, su admiración por Goya le llevó a reivindicar activamente su memoria y a impulsar diferentes homenajes en Burdeos y Fuendetodos, localidad natal del pintor aragonés, que contaron con la presencia de Manuel de Falla. El pintor vasco y el compositor se conocieron en París en 1913, el mismo año que Falla estrenó la que consideraba su primera composición, La Vida Breve, cuyos decorados fueron realizados por Zuloaga. Además de la relación profesional, mantuvieron una estrecha amistad que continuó cuando Falla regresó a España. Zuloaga era un habitual de las tertulias que Manuel de Falla organizaba en su casa de Granada, ciudad en la que residió durante 10 años antes de partir hacia Argentina en 1939, donde murió siete años después.

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Retrato de Manuel de Falla realizado por Ignacio Zuloaga en 1925.

El concierto ofrecido por el Hotel Ritz fue una velada emotiva por rendir justo homenaje a una figura fundamental de la música española y una ocasión para recordar la historia del propio hotel, muy ligada a la sociedad y la cultura madrileñas.

Santiago Giralda en ARCO 2015

Hace unas semanas se celebró en Madrid la feria de arte contemporáneo ARCO, en la que participaron 218 galerías nacionales e internacionales. Las dimensiones de la feria y la cantidad de obras que se exponen cada año hacen que sea imprescindible acudir a esta cita con el arte contemporáneo con ganas de descubrir nuevas obras y artistas, pero teniendo una idea previa de lo que uno no quiere perderse. En esta edición mi elección estaba clara y nada más llegar a IFEMA busqué la galería Moisés Pérez de Albéniz para ver las obras de Santiago Giralda. Había visto algunos de sus últimos cuadros, aun sin nombre y sin terminar, en el taller que el artista tiene en la Nave Oporto de Carabanchel y tenía muchas ganas de saber cuál era el resultado final.

Vista de la obra “Prometheus” en el stand de la galería Moisés Pérez de Albéniz en ARCO

Los lienzos que Santiago Giralda (Madrid, 1980) ha presentado en esta edición de ARCO pertenecen a su serie Rendering Landscapes II  y suponen una ruptura total dentro de la etapa paisajista que inició tras abandonar la representación de interiores. Sus paisajes anteriores eran muy ilustrativos, pero la técnica que emplea ahora es diferente y más impactante visualmente por su  pincelada rota, los colores oscuros y las texturas que buscan la tridimensionalidad de la superficie pictórica. La intención del artista es jugar con la distancia y la percepción del espectador: de cerca sólo apreciamos el caos, pero al alejarnos el paisaje emerge perfectamente definido ante nosotros. Estas obras representan muy bien las preocupaciones plásticas de Giralda y dejan entrever aspectos de su momento vital. Y es que como el propio artista reconoce, “cuando pintas transmites más de lo que pretendes”.

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“Flume”, Óleo sobre lienzo (a.2015) Fotografía: santiagogiralda.com

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“Flume” (a.2015) Fotografía: santiagogiralda.com

Hace unas semanas estuve con Santiago Giralda en su estudio de Nave Oporto, un espacio de coworking de artistas en el que trabaja junto a Miki Leal, Belén Rodríguez, Manuel Saro, Miguel Ángel Tornero, F.O.D e Inma Álvarez Laviada. Antes era un taller de vestuario escénico y, de alguna manera, la indumentaria está aun muy presente.

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Panel de inspiración de la artista Belén Rodríguez                                           Fotografía: Alberto de las Vecillas

Fotografía: Ximena Garrigues y Sergio Moya. Revista Smoda

Los artistas de Nave Oporto. Fotografía: Ximena Garrigues y Sergio Moya. Revista Smoda

Al entrar en el taller de Giralda, exploré con ojos curiosos cada rincón y me llamó especialmente  la atención el  uniforme de trabajo del artista: un mono y unas zapatillas customizadas con goterones de pintura. No pude evitar imaginar el modo en que, tras una intensa jornada de trabajo, el artista había dejado caer esas prendas, con una mezcla de furor creativo y cansancio. Y es que las obras de Santiago Giralda exigen sesiones de brocha y pincel tan enérgicas como concienzudas. Utiliza lienzos de gran formato (dos por dos) y comienza a trabajar en ellos extendiéndolos en el suelo , ayudándose en ocasiones de herramientas tan curiosas como una fregona. A continuación, construye con minuciosidad los accidentes geográficos de sus naturalezas partiendo de un collage de imágenes digitales que obtiene de Internet y que después lleva al proceso pictórico.

Estudio de Santiago Giralda en Nave Oporto  Fotografía: Alberto de las Vecillas

Estudio de Santiago Giralda en Nave Oporto Fotografía: Alberto de las Vecillas

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Fotografía: Alberto de las Vecillas

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Santiago Giralda en su taller. Fotografía: Alberto de las Vecillas

La influencia de diferentes artistas y periodos de la historia del arte está muy presente en la obra de Santiago Giralda. Este es un punto en común con la obra de Balthus, a quien el artista define como su gran referente. Con él comparte “una idea muy espiritual de la pintura, una búsqueda de la belleza y de la trascendencia pictórica” que Giralda busca transmitir con sus cuadros, así como la referencia a  los paisajes suizos y el arte oriental.

"Los niños Blanchard", Balthus (1937). Musée National Picasso

“Los niños Blanchard”, Balthus (1937). Musée National Picasso

“Los niños Blanchard de Balthus tiene todo lo que tiene que tener un cuadro”

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“Gottéron”, Balthus (1943)

Giralda siempre ha buscado un modelo pictórico que no sea exclusivamente occidental y esa influencia del arte japonés se aprecia en la utilización del vacío en la composición. Los acuarelistas japoneses dejaban mucho papel a la vista en sus obras y este es un recurso que el artista emplea en la construcción de sus paisajes. Para ello, levanta capas de pintura y después reutiliza ese material sobrante en sus collages, estableciendo una analogía entre la idea del reciclaje de materia y la reutilización de imágenes digitales con las que crea sus composiciones.

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Detalle de “Prometheus” en el que se aprecia el lienzo desnudo.

Detalle de "Niebla" y los elementos que Giralda reutiliza en sus collages.

Detalle de “Niebla” y los elementos que Giralda reutiliza en sus collages. Fotografía: Alberto de las Vecillas

Tanto las series Rendering Landscapes  de Giralda como los paisajes de Balthus están inspirados en las montañas suizas y ambos artistas las identifican con los paisajes orientales. Aunque las anteriores naturalezas de Giralda estaban inspiradas en los acuarelistas japoneses, su aspecto no era tan apacible como en las obras niponas. Su carácter era agitado y de un marcado aire romántico que venía dado por el modo de representación y no por la pincelada, como ocurre en sus últimas obras. Esos paisajes incluían motivos arquitectónicos que le daban una proporción más humana a la naturaleza, mientras que ahora Giralda busca abrumar al espectador con la monumentalidad del paisaje.

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Políptico “Interface” (a.2012) Rendering Landscapes I Fotografía: santiagogiralda.com

Aunque la influencia de los paisajistas románticos del s.XIX es más que evidente en su obra, Giralda afirma que se esta liberando de muchos referentes al mismo tiempo que busca constantemente nuevos lenguajes pictóricos con los que romper las normas del genero paisajista. En esta nueva etapa su gran referente es la obra de Caspar David Friedrich, y en concreto su obra “El monje”. Giralda no escoge el vacío como elemento iconográfico sino la montaña, pero mantiene el aspecto contemplativo del paisaje. Al igual que Friedrich, el artista pretende animar al espectador a que interiorice la escena y elimina cualquier elemento externo que le pueda condicionar.

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“El monje junto al mar”, Caspar David Friedrich (c.1810)

Detalle de "El observador" (2013) rendering Landscapes Fotografía: santiagogiralda.com

Detalle de “El observador” (2013) rendering Landscapes II Fotografía: santiagogiralda.com

Santiago Giralda quiere hacernos sentir ante sus obras como ese monje frente a la inmensidad del mar, a la vez que le invita a recorrer sus montañas. Lejos de querer establecer un itinerario en la composición, aspira a que el espectador se apropie del espacio representado y cree su propio recorrido, a la manera de los exploradores del s.XIX.

“Niebla” (a.2015) Fotografía: santiagogiralda.com

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Detalle de “Niebla”   Fotografía: Alberto de las Vecillas

“Niebla”. Óleo sobre lienzo (a.2015). Este cuadro está inspirado en la obra del artista y vulcanólogo Gerardo Murillo. En ella,Santiago Giralda juega con las texturas, las formas geométricas y el poder de atracción del abismo. 

"Erebus", (a.2015)  Fotografía: santiagogiralda.com

“Erebus” (a.2014)                         Fotografía: santiagogiralda.com

El  fotógrafo Alberto García-Álix incluyó la obra “Erebus” de Santiago Giralda en su selección de creadores emergentes de ARCO 2015 y, a juzgar por la frase que le dedicó, parece que el artista ha cumplido el objetivo que persigue con su pintura:

“Este artista pinta unos paisajes que me gustaría ir a verlos en vivo”

Agradecimientos:

Santiago Giralda

Alberto de las Vecillas, La Maleta Producciones.

Miguel de Unamuno: un moderno en la Generación del 98.

El 31 de Diciembre es una fecha para echar la vista atrás y recordar los momentos del año que se acaba pero también es una día para recordar a una de las figuras mas importante de la historia de la cultura en España: Don Miguel de Unamuno. Fue el 31 de diciembre de 1936 cuando el filósofo,pensador e ilustre rector de la Universidad de Salamanca se encontraba de frente con la oscura dama que ocupó su pensamiento y su obra durante toda su vida: la muerte.

Estatua de Miguel de Unamuno realizada por Pablo Serrano, a.1968

Estatua de Miguel de Unamuno realizada por Pablo Serrano, a.1968 Imagen: http://www.lacronicadesalamanca.com

En un acto junto a la estatua de Unamuno colocada frente a su ultimo domicilio, cada 31 de diciembre Salamanca rinde homenaje a este escritor cuya vida y producción literaria está indisolublemente unida a la ciudad, tanto que aunque nació en el País Vasco se sentía un salmantino más: la ciudad del Tormes formó  parte de su vida y aún hoy Unamuno forma parte de la ciudad. A ella quiso volver tras sus años de destierro y exilio voluntario, primero en Canarias y después en Francia, y en ella vivió sus últimos años hasta que la muerte le sorprendió en su casa de la calle Bordadores.

“Te llevo en mí con mi vida, Salamanca”   Miguel de Unamuno

Don Miguel de Unamuno en el balcón de su casa de la calle Bordadores con el palacio de Monterrey al fondo. Fotografía de Cándido Ansede, c.1933

Don Miguel de Unamuno en el balcón de su casa de la calle Bordadores con el palacio de Monterrey al fondo. Fotografía de Cándido Ansede, c.1933

Tras pasar su niñez y adolescencia en Bilbao y sus años de Universidad en Madrid obtuvo en 1890 la cátedra de Lengua Griega en la Universidad de Salamanca,de la que seria rector años más tarde, y se trasladó a la ciudad conocida como “la cuna del saber”, cuyo esplendor a finales del s.XIX ya no brillaba como antaño. Lejos de sentirse frustrado por el provincianismo de una ciudad pequeña, supo apreciar las tradiciones populares de la tierra que le acogió y como buen representante de la generación del 98 resaltó el valor de su historia y sus tradiciones. Estos aspectos también fueron apreciados por otros figuras destacadas de la época,muchos de los cuales formaban parte de su circulo de amistades y entre los que se encontraban artistas,pensadores y literatos.

Unamuno vivió siempre rodeado de artistas. Siendo un adoelscente recibió en su  Bilbao natal clases del pintor guipuzcoano Antonio Mª Lecuona Echaniz, en cuyo estudio aprendió nociones de dibujo e incluso sirvió de modelo para un cuadro realizado por su maestro. Se ve que aún siendo muy joven tenía un físico particularmente atractivo para los artistas que ya de adulto haría de él una de las personalidades más retratadas del s.XX.

Unamuno posando para el pintor Luis MArquina en su casa de Bordadores a.1934

Unamuno posando para el pintor Luis MArquina en su casa de Bordadores a.1934

Aunque en la casa Unamuno se conservan algunas copias de escenas vascas realizada en lienzo, él mismo reconocía que el color no era su fuerte y  se centró en el  dibujo, el cual practicó todas su vida. Realizó numerosos dibujos y apuntes en los que  el tema mas frecuente era el paisaje, el cual le gustaba plasmar en papel  en plein air como si de un pintor impresionista se tratase.

Copia de escena vasca realizada por Miguel de Unamun. Casa Museo Unamuno

Copia de escena vasca realizada por Miguel de Unamuno c.1880-85, Casa Museo Unamuno

Don Miguel puso en valor e hizo protagonista de algunos de sus escritos el paisaje castellano y escribió a los cuatros vientos la riqueza de parajes incomparables como la sierra de Francia y La Alberca, joyas naturales que fueron plasmadas en muchas obras finiseculares y cuyos senderos recorrió en varias ocasiones.

En sus obras  “Paisajes” y “Por tierras de Portugal y de España” Unamuno recoge los recuerdos de sus jornadas de senderismo, ocasiones que aprovechó para tomar apuntes del natural tal y como hacían los miembros del Impresionismo. Precisamente a Don Miguel le interesaba la visión impresionista del paisaje, como demuestra su admiración por las obras de su amigo Darío de Regoyos,considerado el más impresionista de los artistas españoles.

Algunas de sus amistades visitaron la provincia salmantina buscando paisajes naturales que plasmar en sus lienzos y atraídos por su amistad con Unamuno, mientras que otros como Iturrino y Milcendeau entablaron relación con el una vez instalados en Salamanca.

José Tudela,Juan Echevarría,Federico de Onís, Ignacio Zuloaga, Camilo Bargiela, Jose María Soltur y Pablo Uranga junto a Unamuno en el Retiro a.1915

José Tudela,Juan Echevarría,Federico de Onís, Ignacio Zuloaga, Camilo Bargiela, Jose María Soltur y Pablo Uranga junto a Unamuno en el Retiro a.1915

Francisco Iturrino, uno de los máximos representantes de la pintura vasca, realizó varias estancias en Ledesma a partir de 1898 ya que buscaba motivos de inspiración en las famosas ganaderías bravas y los tipos populares charros. Iturrino expuso sus escena salmantinas en París, donde conoció al pintor Edmond Charles Théodore Milcendeau, discípulo de Gustave Moreau, con quien vuelve a Salamanca en 1901 ya que el francés buscaba en Salamanca la imagen más auténtica y tradicional de España. Ambos se establecieron en Ledesma, un pueblo cercano a Salamanca al que volverían en distintas ocasiones, y comenzaron una amistad con Miguel de Unamuno que se mantuvo a lo largo de los años.

En el caso de Darío Regoyos, la amistad con Unamuno tendría mucho mas peso a la hora de visitar Salamanca que el paisaje en sí mismo. Como buen seguidor del  impresionismo, estaba fascinado por la atmósfera azulada del País Vasco pero hacia 1900 visito la provincia de Salamanca y encontró en la sierra de Béjar un paraje ideal para plasmar en sus lienzos paisajes de montaña acompañados de tipos populares y temas sociales. El intercambio epistolar y las palabras que Unamuno le dedica en sus artículos demuestran la amistad entre el pintor y el filósofo.

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1.Retrato de Darío de Regoyos realizado por Unamuno. 2. “Clérigo” Pástel realizado por Darío de Regoyos c.1900-05, Casa Museo Unamuno. Probablemente esta obra fue un regalo de Regoyos asu amigo Unamuno 3. Autocaricatura realizada por Unamuno.

Entre los dibujos realizados por Unamuno encontramos retratos de sus amigos,como Regoyos, de su familia y autorretratos (una práctica habitual entre los artistas) que dejan claro que el escritor sabía cuál era su lado bueno y reconocía el atractivo desde un punto de vista artístico y plástico de su perfil. Sin duda don Miguel tenía una imagen característica (con 36 años ya tenía el pelo y la barba grises)  que hizo que muchos pintores de su generación y posteriores quisieran retratarle plasmando en su lienzos al pensador rodeado de una iconografía propia que él mismo había creado con sus escritos y reflexiones.

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Retrato de Unamuno realizado por su amigo Juan Echevarría c.1930 Colección del Museo Reina Sofía, depósito en el Museo de Salamanca

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Retrato de Unamuno de López Mezquita. Unamuno posando para el pintor en Hendaya a.1926

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Retrato de Unamuno realizado por Manuel Vázquez Díaz a.1936 Colección Museo Reina Sofía

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Retrato de Unamuno junto a la Universidad y la torre de la Catedral Nueva. Ramón Zubiaurre, a.1911

Junto a los hermanos Zubiaurre (Ramón y Valentín) y Mariano Benlliure, Joaquín Sorolla visitó Salamanca por primera vez en 1910. Volvería dos años más tarde para tomar apuntes y realizar los bocetos para su encargo de los paneles de Visiones de España  de la Hispanic Society. El señor Huntington, fundador de la institución neoyorquina, le encargó también un retrato de Unamuno que es uno de los que mas apreciados por Unamuno ya que se veía en él “representado”.

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El retrato de Unamuno realizado por Sorolla quedó inacabado. El propio Unamuno explica en una de sus cartas que el pintor debía volver para terminarlo pero al parecer eso nunca sucedió. La silla es igual que la que se encuentra en su despacho de la Casa Museo Unamuno y que fue su hogar durante sus catorce años como rector.

Retrato de Unamuno realizado por Sorolla (a.1912) Museo de Bellas Artes de Bilbao

Lejos de la españa negra que tan bien retrataron artistas como Ignacio Zuloaga (quien visitó Salamanca acompañado de Pablo Uranga y su tío el ceramista Daniel de Zuloaga) Sorolla afirmó que se encontró con una España muy diferente en su viaje por la península para la realización de los paneles de la Hispanic Society .Aunque Unamuno reconocía la valía de la obra de Sorolla, no ocultaba su predilección por Zuloaga ya que sentía debilidad por su manera de retratar la Castilla oscura y profunda en contraposición con la luminosidad de los lienzos del pintor valenciano.

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Reproducción del retrato de Unamuno realizado por Zuloaga en su estudio de París en 1925 y que actualmente se encuentra en la Hispanic Society de Nueva York.

Estando Unamuno en su exilio canario y Zuloaga en París, los dos amigos mantuvieron el contacto y el pintor le escribía a Unamuno sobre su deseo de hacerle un retrato. El filosofo siempre destacó a Zuloaga como uno de sus grandes amigos y uno de los mejores pintores vascos, por lo que ambos tenían mucho interés en realizar ese retrato que finalmente fue pintado en París.

Sobre la mesa de Unamuno aparecen dos aves realizadas en papiroflexia y es que Unamuno era un gran aficionado a este arte en papel desde que era niño. Ejercitó esta habilidad toda su vida e incluso le dio un nombre propio: “cocotología”. Sobre ella escribió en su obra “Amor y Pedagogía” y otros escritos y por este motivo en muchos de sus retratos  aparece junto a una pajarita de papel.

Retrato de Unamuno realizado por José Aguiar a.1934, Casa Museo Unamuno

Retrato de Unamuno realizado por José Aguiar a.1935, Casa Museo Unamuno

Unamuno posando para el pintor canario José Aguiar en la puerta de la biblioteca de la Universidad de Salamanca a.1934

Unamuno posando para el pintor canario José Aguiar en la puerta de la biblioteca de la Universidad de Salamanca a.1934

Además de las figuras de papiroflexia, el perfil de las catedrales salmantinas aparece en muchos de los retratos de Unamuno como parte de la iconografía del escritor. Es manifiesto su interés y admiración por los monumentos y grandes obras de arte presentes en Salamanca, a los que dedicó algunas de sus obras y citó en numerosos escritos. Plenamente integrado en la vida cotidiana y cultural de la ciudad, se relacionó con muchos artistas salmantinos que no dudaron en retratarle.Tal es el caso de Mateo Hernández, con quien  compartió mesa y café en las tertulias del café de la Rotonde de Montparnasse durante el exilio del filósofo en París.

Como figura intrínsecamente ligada a Salamanca, son muchos los artistas de diferentes generaciones que han querido recoger en su lienzo la figura de Don Miguel.

       malocha pombo 1984        “La camilla de Unamuno” (1984), Malocha Pombo. Casa Museo Unamuno

 manuel gracia gonzalez 1986   “Don Miguel de Unamuno” (1986), Manuel Gracia González. Casa Museo Unamuno

   
     abraido del rey unamuno       “Parque de San Francisco”, Abraído del Rey

   Dibujo de Zacarías González de la estatua de Unamuno frente a la Casa de las Muertes.

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 “Unamuno paseando. ¡O clara carretera de Zamora, soñadero feliz de mi costumbre!” (a.1897)   Maria Cecilia Martín Iglesias. Museo de Salamanca

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“Unamuno y Salamanca”, Graciliano Montero.

Como se aprecia en el retrato realizado por Graciliano Montero, los últimos años de su vida Unamuno lucía en el ojal de su chaqueta una pajarita de plata; regalo de un admirador que sabía de su afición y maestría en la papiroflexia. La indumentaria de Unamuno era muy caracterísitca de su persona y totalmente diferente a los usos en el vestir de la época, siendo para él fundamental la comodidad.Su aspecto era de una avanzada modernidad  puesto que en 1891 llevaba zapatos y sombrero flexibles, accesorios poco habituales en la época pero de uso generalizado en el s.XX. Al mismo tiempo, se diferenció del resto manteniéndose fiel a su barba a pesar de que dejó de llevarse a finales del s.XIX. Tal y como hoy los modernos buscan diferenciarse del resto, Don Miguel de Unamuno lo fue (sin pretenderlo ni buscarlo) al adelantarse a las tendencias o yendo contra ellas.

Miguel de Unamuno junto a la la escalera de la Universidad de Salamanca en el edificio de las Escuelas Mayores. a.1922

Miguel de Unamuno junto a la la escalera de la Universidad de Salamanca en el edificio de las Escuelas Mayores. a.1922

en las innumerables fotografías que se conservan de Unamuno se puede ver con detalle su manera de vestir: vestía de negro o azul oscuro como era costumbre en el País Vasco, rara vez usaba corbata, llevaba un chaleco cerrado hasta el cuello y no usaba abrigo a pesar del frío, aunque en sus últimos años solía llevar otra chaqueta encima del traje para recorrer las gélidas calles de su adorada ciudad.

Aun hoy  el recuerdo de Don Miguel se mantiene vivo en Salamanca y en los días de  niebla a uno le parece que se va a encontrar con este incansable caminante paseando frente a la universidad, mirando de reojo la famosa rana y pensando en la manera de hacer una de papel para sus hijos.

Unamuno firmó algunas de sus cartas con su rúbrica y el dibujo de una pajarita de papel y en homenaje al escritor me gustaría acabar este post con las instrucciones para realizar una sencilla rana de papiroflexia.¡Espero que os divirtáis haciéndola saltar!

Instrucciones para realizar la rana de la Universidad de Salamanca en papel. símbolo de la primera edición del Festival de las Artes Escénicas de Castilla y León que se celebra en Salamanca desde 2005.

Instrucciones para realizar la rana de la Universidad de Salamanca en papel. símbolo de la primera edición del Festival de las Artes Escénicas de Castilla y León que se celebra en Salamanca desde 2005.

Bibliografía :

-Unamuno y las Artes (1888-1936). Tesis doctoral de Anna MAría Paredes Arnáiz. Universidad de Barcelona

-“Unamuno y la pintura en Salamanca.Paisaje y figura”, Jose Carlos Brasas Egido. Salamanca y su provincia en Unamuno (pg 151-176), Salamanca Revista de Estudios nº41 1998

-Inventario artístico de Bienes Muebles de la Universidad de Salamanca, Jose Ramón Nieto González y Eduardo Azofra Agustín. Ediciones Universidad de Salamanca 2002

Imagenes: Fondo Miguel de Unamuno de la Universidad de Salamanca, Museo Reina Sofía, Museo Bellas Artes de Bilbao, Euskomedia.org

1, 2, 3… Splash!

 

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Long Island, 1951. Jackson Pollock se encuentra en el jardín de su casa y taller ante un lienzo extendido en el suelo. Antes de comenzar a trabajar se sienta en una silla y se cambia de zapatos: su calzado de batalla son unas botas salpicadas, como sus cuadros, de pintura. Una mosca se posa en el lienzo y queda atrapada en la pintura aún fresca. La reacción más común sería liberarla pero Pollock decide dejarla allí, como una salpicadura más: le gustaba incluir elementos extraños en sus cuadros como ceniza de su cigarrillo, arena o vidrio molido.

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Detalle de la obra One: Number 31 (1950) de Pollock, mosca incluida. Imagen: http://www.moma.org

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Pollock trabajando con arena en el jardín de su casa de Springs (Long Island) en 1949. Imagen: Martha Holmes para Life

Pollock pintando en su estudio ©Hans Namuth

Pollock pintando en su estudio. Imagen: Hans Namuth

Del mismo modo que esos “accidentes de estudio” forman parte de la obra de Pollock  ¿podríamos considerar como tal sus botas manchadas de pintura? El artista no pretendía hacer de su calzado una prolongación de sus lienzos pero es curioso que sus botas acaben cubiertas de pintura, como si de alguna manera fueran parte de esas composiciones que parecen sobrepasar la superficie pictórica sin límite alguno.

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Pollock trabajando en el jardín de su casa de Springs (Long Island). Imagen: Hans Namuth

La ropa y el calzado de trabajo de Pollock manchados de pintura se han convertido en objetos fetichistas y han sido fuente de inspiración para muchos diseñadores que han querido dar un toque artístico a sus creaciones tomando el expresionismo abstracto como referencia.

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1. Matthew Williamson (Primavera 2001)  2. Tibi (Otoño 2010)  3. Jean Paul Gaultier (Primavera 2011) 4. Sportmax (Otoño 2014)  5. Vestido vintage de los años 50  6. Carolina de Mónaco con un vestido de Alta Costura de Christian Dior de la colección  Otoño/Invierno 1984-85

Roy Halston, uno de los grandes nombres del prêt-à-porter americano de los años setenta, se inspiró directamente en los motivos abstractos de Pollock para crear en 1969 este vestido en tricot estampado. No es casual que el diseñador se fijara en uno de los artistas más importantes de la historia del arte ya que antes de dedicarse a la moda se formó en la Escuela de Arte del Institute of Art de Chicago y su relación personal y profesional con Andy Warhol es un buen ejemplo de lo bien que pueden llevarse la moda y arte.

      halston dress 1969 halston heritage pollock halston Goldstein Museum of Design

Más recientemente, diseñadores como Christian Louboutin y Bottega Veneta han incluido en sus colecciones zapatos con un estampado que nos recuerdan a las obras de Pollock y sus botas customizadas.

       Bottega Venetta Pollock Drip Painting shoes jeremy scott drip painting Pollock primavera 2014 Pigalle Louboutin Pollock Drip painting

 Zapatos diseñados por Bottega Veneta, Jeremy Scott y el famoso modelo “Pigalle” de Christian Louboutin  en su versión más artística. 

Uno  de los primeros artistas que experimentó con el drip painting fue el surrealista Max Ernst. Haciendo un guiño a este movimiento y a la pintura de acción, el estudio de diseño Be Nice diseñó un par de zapatos salpicados de pintura roja que ironizan de manera ¿sutil? sobre la agresividad del consumismo.

sales spree splattered shoes Action painting Surrealismsales spree  pintura de acción surrealismo

Sales Spree (2011), Be nice Studio.

La aceptación del expresionismo abstracto como movimiento artístico a comienzos de los años 50 y su aparición en los medios de masas hicieron que las drip painting de Pollock se convirtieran en bienes de consumo para una sociedad en la que imperaba el interés del mercado y en una de las tendencias de la época.

Este hecho no pasó inadvertido para el mundo de la moda y en 1951 la revista Vogue publicó una serie de fotografías realizadas por Cecil Beaton con las obras de Pollock como fondo, a modo de paneles decorativos, de unas imágenes que combinan lo mejor de la moda y el arte americanos de la época. Un año antes esa sesión de fotos, en Agosto de 1949, la revista Life había incluido un artículo con el siguiente titular: “Es Jackson Pollock el artista vivo más importante de EE.UU?”. Pollock y sus drip paintings estaban de moda, pero a lo largo de su carrera no todo fueron elogios.

Cecil Beaton Pollock Vogue Drip Painting Expresionismo abstracto

Una de las fotografías de “American Fashion: The New Soft Look” realizadas por Cecil Beaton y publicadas en Vogue en Marzo de 1951. Detrás de la modelo se puede ver la obra de Pollock Autumn Rythm (Number 30)  

Artículo sobre Pollock publicado en la revista Life el 8 de agosto de 1949

Artículo publicado por la revista Life en Agosto de 1949

La técnica aparentemente sencilla y la espontaneidad del trabajo del artista hicieron que surgieran voces que le acusaron de realizar obras que no tenían ningún mérito artístico. En más de una ocasión hemos escuchado la frase “Eso puede hacerlo hasta un niño”  refiriéndose a ciertas obras y suele ser un motivo recurrente para hacer una parodia del arte contemporáneo. El director de “La Gran Belleza” recurre a este argumento en una de las mejores escenas de la película, impresionante por la belleza de las imágenes y terrible a la vez por la crítica que hace del mundo del arte.

La Gran Belleza arte contemporáneo expresionismo abstracto pollock

Pollock defendía el valor de sus obras explicando que no eran fruto del azar: no utilizaba bocetos ni dibujos previos pero en todo momento tenía en mente la composición que quería conseguir y el movimiento que debía realizar para ello.

“Cuando pinto tengo una idea general de lo que hago. Puedo controlar el flujo de pintura: no existe nada accidental”. (Life, Agosto 1949)

Fragmento del documental “Jackson Pollock 51” que el fotógrafo alemán Hans Namuth grabó en 1950 en la casa del artista en  Long Island.

Algunas de las palabras que ciertos críticos le dedicaron tras sus primeras exposiciones en la galería Betty Parsons de Nueva York  incluyen expresiones como “caos”, “desintegración catártica”, “macarrones gratinados” o  “maraña de pelo enredado”. Sería interesante escuchar lo que dirían esos mismo críticos de Millie Brown, una artista inglesa de 27 años que en sus performance “Muted Chronology” realiza obras abstractas ingiriendo leche coloreada y vomitándola sobre un  lienzo o sobre prendas de vestir, uniendo de nuevo la pintura de acción y la moda.

Millie Brown Expresionismo abstracto pintura de acción performance Pollock

Millie Brown en acción

Si pudiéramos ponernos en las botas de Pollock y saber qué piensa de todo esto…

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